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viernes, 22 de agosto de 2014

Un sistema de "pago por móvil" inventado en Kenia parte a la conquista de Europa



África ha dependido durante mucho tiempo de la tecnología desarrollada en el extranjero, pero un sistema keniano de transferencia de dinero por teléfono móvil parte a la conquista de Europa tras haber revolucionado la vida de millones de personas.
El sistema M-Pesa, que permite a través de un teléfono móvil enviar y recibir dinero y pagar bienes y servicios, se está asentando en Rumanía.
"De África del Este a Europa del Este, resulta extraordinario cuando uno lo piensa", explica en Nairobi Michael Joseph, que dirige el departamento "dinero móvil" de Vodafone.
Este gigante británico de telefonía es el principal accionista de Safaricom, el operador móvil keniano más importante, y ha participado en la concepción y el lanzamiento en 2007 de M-Pesa.
El proyecto demuestra que "pueden surgir ideas en el mundo en desarrollo transportables al mundo desarrollado", comenta.
Desde su lanzamiento, el servicio ha registrado un crecimiento exponencial y por él han transitado 30.000 millones de euros, sólo en Kenia, donde forma parte de la vida cotidiana de la población.
M-Pesa cuenta con unos 18 millones de clientes, de una población de unos 25 millones de habitantes mayores de 15 años, y cada día permite unos ocho millones de transacciones en un país en el que gran parte de la población no dispone de cuenta bancaria.

- Factura de agua y taxi -
La aplicación, utilizable en los modelos de teléfonos móviles más sencillos, permite pagar las facturas de agua o electricidad, una cuenta en un restaurante, un consumo en un bar o un recorrido en taxi, así como enviar dinero a amigos o familiares.
La cantidad mínima es de ocho céntimos de euro y la máxima de 600 euros. M-Pesa autoriza un máximo de 1.200 euros en transacciones diarias.
El destinatario del dinero puede conservar la suma en su cuenta M-Pesa y utilizarla para pagar un bien o servicio, o bien retirarla en efectivo en uno de los muchos agentes repartidos por el país usando el teléfono y con un documento de identidad.
Estos agentes (con frecuencia tiendas o pequeños quioscos) también permiten ingresar dinero en la cuenta M-Pesa.
Algunos comercios o supermercados aceptan asimismo abonar dinero en efectivo contra el envío de la suma correspondiente a través de M-Pesa.
Y se ha lanzado una versión "ahorro" con el pago de intereses.
El sistema se ha exportado a la vecina Tanzania, pero también a Sudáfrica, Egipto, Lesoto, Mozambique, República Democrática del Congo, India y Fiyi.
El pasado mes de marzo M-Pesa fue lanzado en un país europeo, Rumanía, donde ya han abierto mil puestos de distribución.
En uno de ellos, en Bucarest, Michi Carstoiu acaba de activar su cuenta, convencido de que es un complemento idóneo a los servicios bancarios por internet.

En Europa por Rumanía
"Todo el mundo tiene un teléfono móvil y es muy sencillo enviar y recibir dinero o efectuar pagos", añade.
Según Michael Joseph, se ha elegido Rumanía como trampolín en Europa porque la mayoría de los habitantes del país "tiene al menos un teléfono móvil pero más de un tercio no dispone de acceso al sistema bancario".
Pero entrar en los mercados occidentales implica nuevos desafíos: las reglamentaciones son diferentes y los consumidores ya tienen acceso a múltiples servicios financieros, sobre todo en internet.

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